Pronóstico sobre las consecuencias de la TDT.
En 2010 la televisión digital terrestre (TDT) amenaza con instalarse en nuestras casas a través de un simple descodificador. Nos enfrentamos a una revolución tecnológica de grandes consecuencias en el ámbito de emisión, de producción, de infraestructuras y de programación en el sector audiovisual. A este ultimo punto le doy mi máxima atención, basándome en la entrevista a Luis Miguel Martínez, Profesor Titular de Información Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid.
A grandes rasgos la TDT con relación a la televisión analógica, emitirá con mayor calidad de sonido e imagen, algo que ya se estaba esperando desde hace ya mucho tiempo. Y pretende ser una televisión más plural e interactiva.
Pronósticos acerca de la TDT desde el presente.
Si nos remontamos a la década de los noventa, la televisión analógica publica sufrió también un gran cambio que nos sirve de referencia. La televisión española pasó de poseer un solo canal a competir con múltiples canales semi-privados. Con la ampliación de la programación la audiencia esperaba una mayor diversidad de los temas en los diferentes canales. Sin ir más lejos, en poco tiempo, todos los programas tenían los mismos contenidos y luchaban por captar al mismo publico objetivo y en consecuencia, la obtención de cuantiosas cantidades de dinero en publicidad.
Esta referencia me hace pensar que la multitud de canales obligará a una nueva reconfiguración de la publicidad, en la cual, en un principio los ingresos de publicidad serán bajos, hasta que las televisiones luchen por la misma audiencia y sea realmente rentable para los propietarios la emisión.
¿Que futuro nos deparará en cuanto a contenidos a raíz de la implantación de los la TDT?
He visto como se le hacia la boca agua a algún productor de televisión, haciendo conjeturas de la libertad que le iba ofrecer la nueva televisión digital, pensando que ya por fin, ciertos programas de contenido fuerte iban a encontrar lugar en la parrilla de programación. Sin duda estos productores ven mermada su actividad creativa con las medidas reguladoras del nuevo horario infantil.
Me pregunto si esta especialización de la televisión desembocará en canales de contenido estrictamente adulto, sin ninguna regulación para controlar el visionado de los niños y en su consecuencia la amenaza que le supone a los padres, teniendo la necesidad de bloquear ciertos canales en su televisor.
La televisión española se parecerá a la estadounidense, llena de canales, en la que la sociedad en vez de hacerles más sabios y plurales, en mi opinión les hace más unánimes a la hora de tomar decisiones.
Adaptación.
La nueva televisión digital, ¿apostará por innovar o repetirá contenidos? Eso inevitablemente quedará en manos de los propietarios de las cadenas.
Lo que es evidente, que ante tanto numero de canales, los directores de contenidos tendrán que investigar como conseguir una televisión rentable.
Encontrar un modelo de televisión que subsista entre las demás y reconfigurar las tarifas de publicidad. Lo difícil será que los dueños de las cadenas se adapten a tener menos ingresos económicos ante la mayor competencia a la hora del visionado de los canales de manera más minoritaria y diversificada.
La nueva financiación requerirá nuevas estrategias como poner más horas de publicidad, para en su conjunto ganar lo mismo que antes. Los propietarios dentro de sus diversos canales, tendrán un canal muy comercial que le asegure el estatus económico y las demás sirvan para cumplir con la nueva ola tecnológica y de diversidad de gustos.
La industria audiovisual tendrá que renovarse y dar cabida a nuevos profesionales, con nuevos conocimientos adaptados las nuevas tecnologías. Para los veteranos les tocará formarse de nuevo y ponerse al día.
La nueva implantación de la TDT requerirá un cambio a la hora de uso y consumo de la televisión, que se acercará más a las nuevas tecnologías y será el principio de la nueva era digital. Así que la televisión analógica para aquellos que se acuerden de ella cuando estemos inmersos en la nueva sociedad digital, quedará solo para los nostálgicos.
Concepción Estévez Ferrer